“Queremos conocimiento, no miradas lascivas”

Escrito por el marzo 25, 2020

“¿Cuándo cumples 18 años para invitarte a salir?” “¡Qué bonito cuerpo tienes!”, “De seguro eres el deseo de todos tus compañeros” son algunas de las frases que continuamente escuchan alumnas de distintos planteles pertenecientes a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex).

Fátima Cervantes es estudiante del sexto semestre de preparatoria. Estudia en el plantel “Sor Juana Inés de la Cruz”, Amecameca, de la Universidad Autónoma del Estado de México. Desde que cursaba el primer semestre ha presentado denuncias por acoso de parte de docentes del plantel.

 “Cuando iba en primer semestre tenía un profesor que de manera continua me contaba que se había casado con una de sus alumnas. Me decía que yo tenía un cuerpo muy bonito, que sería el deseo de todos los niños de la prepa, me preguntaba cuándo cumpliría los 18 años. Cuando me veía agarrada de la mano con una amiga, nos decía que ya tenía imágenes para la noche […]”, relata Fátima.

A partir de 2019, tras quejas y denuncias de alumnas, el área administrativa de la Universidad aprobó la conformación de un programa de género en  los 52 planteles pertenecientes a dicha universidad. Dicho programa instaba a la formación de un Comité de Género, integrado por docentes, alumnas y alumnos. De acuerdo a la UAEMex, este Comité tiene el objetivo de dar difusión a las problemáticas de género que enfrentan alumnas, profesoras y personal administrativo, para erradicar estas formas de violencia.

A finales del año pasado, las facultades pertenecientes a Ciudad Universitaria, ubicada en Toluca, Estado de México, organizaron distintas manifestaciones en Rectoría, ante la problemática de acoso y hostigamiento sexual que se vive en los diferentes planteles de la UAEMex.

De acuerdo a datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en México, la violencia contra las mujeres no ocurre exclusivamente en el ámbito de las relaciones de pareja, tan sólo en el último año reportado, 15.5 % de la mujeres de 15 años y más fue víctima de violencia por parte de un desconocido, vecino o amigo; 3.4 % padeció violencia perpetrada por algún familiar distinto a la pareja y 1.0 % reportó haber vivido violencia por parte de un profesor o compañero de la escuela.

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Actualmente, seis facultades de la Universidad Autónoma del Estado de México mantienen un paro indefinido, como protesta ante la problemática de violencia de género que se vive en la institución. A finales de 2019, hubo tres casos de feminicidio en la universidad. A partir de estos asesinatos, surge el movimiento  #MeTooUAEMEX, a través de la plataforma Twitter. Desde este espacio digital, alumnas de distintas facultades denunciaron a  profesores y estudiantes.

“El paro realizado en la UAEMex-Ciudad Universitaria Toluca tiene como raíz hechos históricos que fueron desencadenando una bomba de tiempo, la cual acaba de estallar. El paro inició ante la falta de respuesta a todas estas quejas. En un inicio era únicamente de facultades, posteriormente, se empezaron a unir las preparatorias”, afirma Leonel, estudiante de la universidad.

En el Centro Universitario UAEM Amecameca, la problemática no es tan visible. El Centro Universitario cuenta con un Comité de Género conformado por personal docente y cuatro alumnas y alumnos. Quien preside este comité es Roberto Montés de Oca, Director del Centro Universitario. El Comité de Género de este plantel universitario se reúne mensualmente para planear actividades enfocadas al tema de género.

 “El Comité de Género sigue funcionando desde el lado administrativo y burocrático, pero no tiene impacto social, ya que sólo se dedica a las actividades que se proponen desde Toluca. La mayoría de la comunidad estudiantil no sabe de su existencia, hay desconocimiento y falta de visión, iniciativa”, asegura Merari Cárdenas, encargada, durante 2019, del Comité de Género del Centro Universitario.

En este centro académico, la violencia de género y mucho menos su erradicación es un tema que ocupe a las autoridades académicas; como tampoco lo es hacer del conocimiento de las estudiantes la existencia de esta área, ni los mecanismos y derechos que asisten a las estudiantes para realizar una denuncia por acoso y dar seguimiento a la misma.

“Creo que al Comité de Género le hace falta divulgación, yo sólo escuché una vez sobre él, cuando iba en primer semestre y honestamente, ahora ya había olvidado que existía. Si alguna chica llega a sufrir violencia, debería saber que existe un grupo de género en la universidad”, asegura una estudiante de este Centro Universitario.

Para la académica Cárdenas, los movimientos sociales son una forma de expresión ante una problemática social, por lo que el tema de hostigamiento debe ser formalizado:

“Hoy hay pancartas pegadas sobre el tema, para mí, esta es una acción de solidaridad, no por el movimiento en sí, creo que en este Centro Universitario no tienen iniciativa. Los movimientos sociales surgen porque existe inconformidad y, en Amecameca,  hay quejas sobre acoso, pero no denuncias formales”, puntualiza.

 

 

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En la preparatoria Sor Juana Inés de la Cruz, el Comité de Género es el encargado de organizar conferencias, exposiciones y ponencias. Para María Reyes, profesora de tiempo completo de la preparatoria e integrante de dicho comité, solucionar el tema de acoso no es algo que le corresponda a esta instancia:

“Como Comité no nos corresponde solucionar el acoso, nuestra función es que todos se lleven bien, si hay una  problemática de hostigamiento, los estudiantes pueden consultar en la entrada un número para realizar denuncias anónimas”.

La académica hizo un llamado a  no fomentar eventos que puedan perjudicar de alguna manera a la institución.

Sin embargo, “el que todos se lleven bien” no ha detenido el acoso que viven las estudiantes preparatorianas, quienes al no contar con el apoyo y acompañamiento administrativo y académico, el pasado 13 de marzo, colocaron un tendedero de quejas y pegaron pancartas para visibilizar el acoso y hostigamiento que sufren:

 “Al inicio asistimos a Dirección, nos ponían trabas y exigían pruebas. Temíamos que los profesores  fueran a agredirnos o se desquitaran en las calificaciones; así que empezamos con carteles pequeños en los baños de las niñas, con el fin de que todas sepan que no están solas”, cuenta Fátima.

Al ver que las quejas no procedían, las estudiantes decidieron dar solución, por sus propios medios. El 17 de marzo, ante el llamado de las alumnas,  al abogado general de la universidad, con sede en Toluca, asistió a este plantel para recoger las denuncias formales:

“Se pudieron hacer algunas denuncias y fueron varias chicas las que se quejaron. Somos alrededor de 30 alumnas las que sufren este tipo de acoso, sólo 15 denunciamos formalmente. Al inicio pedíamos en Orientación para que nos dijeran cómo proceder, pero nos decían que no dijéramos nada por el prestigio de la escuela”.

Para levantar una denuncia, cuenta Fátima, se requiere un escrito en el que se relate el testimonio; fecha, lugar, hora exacta; testigos y pruebas; firma de la alumna, firma del abogado, nombre del profesor acusado y, además, se anexe el listado de los derechos universitarios.

“El abogado comentaba que no tomarán represalias, argumentó que los profesores tienen derecho a defenderse. Asimismo, existe la probabilidad de que desechen nuestras denuncias. Me molesta que a la institución le importa más el prestigio que sus alumnas. Tal vez las autoridades no lo ven, pero nos da miedo”, acusó Fátima.

María Reyes asegura que la preparatoria no ha podido atender este tipo de quejas por falta de argumentos:

“Las jóvenes son inconformes, dicen  que no les hacemos caso y que no saben a quién recurrir. El Director es el que ve la vía o la instancia para resolver las problemáticas, cuando alguien tiene un problema con algún docente, se manda a traer al maestro para analizar si amerita una sanción,  necesitamos fotografías de que las estudiantes fueron acosadas”.

Por su parte, las alumnas exigen que la escuela dé una disculpa pública a las generaciones actuales y pasadas por las quejas y denuncias que no se atendieron.

“Pedimos que hagan pláticas sobre el tema y que esta problemática sea atendida de inmediato. Necesitamos una disculpa de su parte, creo que todas hemos sufrido acoso alguna vez y la escuela debe ser un lugar en el que podamos sentirnos seguras. Queremos que las niñas de las generaciones que vienen no se tengan que preocupar por acoso, que lleven una educación sana y feliz. Estos actos no son algo normal, como mujeres tenemos derecho a que se nos dé una clase real, a que no se minimice el problema de acoso y que nos pongan una calificación por el intelecto, no por nuestro cuerpo”, sentencia la estudiante.


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