ALCALICAN: UN TEMPLO DEL AGUA

Escrito por el 13 de mayo de 2022

AMECAMECA.- Con rezos y cantos, cada tres de mayo se festeja el día de la Santa Cruz. En México esta fecha coincide con la temporada de lluvias, por lo que además de venerar la Cruz, los creyentes piden por un buen temporal para la siembra y fertilidad de la tierra.

En Amecameca, cada primer domingo de mayo, danzantes, creyentes, familiares y amigos de Doña Cleotilde Soriano asisten a Alcalican, uno de los templos rituales del agua. Este primero de mayo, la “Mayora Coti” y sus acompañantes subieron al corazón del Iztaccíhuatl -a la cueva de Alcalican– hogar de una enorme cruz con más de 200 años de existencia.

De acuerdo a la antropóloga Marta Turok, la Santa Cruz es la cuarta festividad más celebrada de todo el santoral y ciclo festivo de la comunidad católica en México, después de las fiestas de la Virgen de Guadalupe, Semana Santa y Carnaval.

Alcalican es uno de los templos rituales del agua desde la época prehispánica, para la familia de la Mayora Coti, la cueva es parte de su historia:

De generación en generación ha pasado esta celebración a mi mamá, porque se vino a recibir aquí de curandera”, comparte doña Silvia, hija de la Mayora.

Debido a la pandemia por Covid-19, en 2020, la familia Soriano no pudo subir al templo, sin embargo, en 2021 volvieron a festejar. Para doña Silvia y doña Coti, festejar a la Cruz también tiene que ver con los temporales “venimos para que nada nos falte, para que haya agua, haya siembra”, asegura doña Silvia frente al altar y la enorme cruz de madera.

A pesar de la importancia de la cueva, desde hace poco más de diez años, la Cruz ha sido destruida en distintas ocasiones, ya sea que quemen los mantos  o tiren las trancas que protegen el lugar. Doña Silvia pide que no destruyan el templo, “pedimos ayuda porque este lugar es sagrado para uno y no queremos que se acabe”.

Subir tres veces al año, además de solicitar vigilancia a los comuneros, son algunas de las acciones emprendidas por la familia para evitar daños en el espacio.

En el mero corazón de la naturaleza, se erigen las cruces de Alcalican o la Cueva de los brujos, como también llaman al lugar. Ahí, entre la majestuosidad de la montaña sagrada se escuchan los cantos y rezos para que la bondad del agua llegue a los campos de las comunidades.

 

Fotografías: Erick García, Adair Lima, Yolotzin Hernández
Audio: Verónica Galicia
Vídeo: Adair Lima


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