El Tenayo: Un santuario natural devastado

Escrito por el abril 11, 2019

En 2016, Jesús Cervantes Díaz notó que la devastación del cerro del Tenayo había avanzado rápidamente en un tiempo muy corto. La mayor depredación se dio a partir de la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, relata. Tal situación lo llevó a iniciar un movimiento en defensa del cerro: Salvemos al Tenayo, para visibilizar y denunciar la explotación de este sitio emblemático del oriente del Estado de México.

Lo inicié porque conocía la importancia ambiental del lugar, las implicaciones de no respetar el medio ambiente, y también conocía la importancia cultural que tiene el cerro del Tenayo. Para mí era un atentado contra los derechos de la población de Tlalmanalco», asegura Jesús.

Ubicado en el municipio mexiquense de Tlalmanalco, el Tenayo es uno de los enclaves importantes de recarga de acuíferos locales. Considerado como una de las áreas que conforman uno de los Santuarios del Agua; además de ser un centro adoratorio durante la época prehispánica. En este lugar fueron localizados vestigios arqueológicos de ofrendas colocadas por los Aztecas como agradecimiento a estos sitios sagrados por ser captadores de agua para los pobladores de la zona.

El Tenayo forma parte de las expresiones rituales y religiosas de los habitantes de Tlalmanalco. En este cerro se realizaba la práctica de los graniceros; así como, la ceremonia de la Cruz del Tenayo, celebrada el tres de mayo, fecha que coincide con el inicio de la temporada de lluvias. Las cruces instaladas en diferentes cerros de la zona tienen la función de proteger a los pueblos de los «malos aires y los espíritus malignos», cuentan los pobladores más viejos.

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En 2014, el entonces presidente Enrique Peña Nieto anunció la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México [NAICM] en el ex lago de Texcoco. La construcción de esta obra iniciaría su primera etapa en octubre de 2015.

Tras el anuncio, la extracción de material pétreo de cerros ubicados alrededor de la Cuenca del Valle de México tuvo un auge mayor. Grandes cantidades de grava, arena y piedra fueron extraídas por empresas legales e ilegales, con la intención de nivelar el terreno para construir el edificio y las pistas de despegue y aterrizaje de lo que sería el segundo aeropuerto más grande en construcción a nivel mundial.

A finales de 2018, Andrés Manuel López Obrador anunció la cancelación de esta obra. A través de una consulta, ciudadanos rechazaron la construcción del Nuevo Aeropuerto en la zona propuesta inicialmente.  A pesar de su cancelación, el avance de la primera fase del NAICM agudizó la destrucción de cerros.

Sin embargo, la devastación no inició ni terminó con la cancelación del aeropuerto. El avance depredador de estos puntos de recarga de acuíferos, muchos de ellos sitios sagrados y refugio de especies de flora y fauna endémicas, tiene una historia de años de complicidades, impunidad y corrupción.

El Tenayo: Un santuario natural devastado

Los cerros del Chiconquia y el Tenayo; así como, el Cerro del Elefante, el volcán Xico y el Cerro del Marqués son puntos de recarga de acuíferos locales, asegura Jacobo Espinoza Hilario, del área de Gestión de Sectores Sociales de la Comisión de Cuenca de los ríos Amecameca y La Compañía.

De acuerdo al Plan Hídrico para las subcuencas de los ríos Amecameca, La Compañía y el  lago Tláhuac-Xico, presentado en 2011 por esta Comisión, los cerros ubicados en la región de la Cuenca del Valle de México están conformados por materiales volcánicos, algunos basaltos; otros de tipo intermedio, entre arenosos y grava. Este tipo de suelos son aptos para la recarga de los mantos acuíferos, aseguran los expertos.

La relevancia ambiental, histórica, social y cultural no detuvo la depredación del Tenayo; como tampoco lo hizo el distintivo «Pueblo con Encanto» que ostenta el municipio de Tlalmanalco.

Y es que la explotación del Tenayo, de propiedad ejidal, reditúa en cantidades económicas fabulosas, mismas que no llegan a los ejidatarios. A decir de Cervantes Díaz, los recursos se quedan en el grupo de líderes ejidales conformado por cerca de 15 personas, en detrimento del resto de los integrantes.

En Tlalmanalco lo que hay en este momento es un grupo de poder económico, que se convirtió en un grupo de presión política, quienes deciden los destinos en materia ambiental y cultural, referido al cerro del Tenayo. Ese grupo es el ejido de Tlalmanalco, pero no los ejidatarios», acusa.

Por otro lado, existe un esquema de colusiones y una mafia en el gobierno del Estado de México con «funcionarios que no cumplen con el perfil, que no tienen ninguna sensibilidad social; que no sólo no conocen la ley; sino que no les importa lo que suceda en la entidad», reflexiona el también abogado.

Salvemos al Tenayo, a través de Jesús Cervantes, ha realizado solicitudes de información a diversas dependencias y presentado denuncias, a pesar de ello, la devastación continúa.

Un mapa de complicidades

Detrás de la destrucción del Tenayo se teje un mapa de complicidades y corrupción de autoridades y de la dirigencia del Comisariado Ejidal. En 2014, José María Alfaro Reyes, entonces presidente del Comisariado, solicitó al ayuntamiento de Tlalmanalco el cambio de uso de suelo de 54.27104 hectáreas: de uso de suelo de Bosque Natural Protegido a Industria Extractiva. La solicitud fue aprobada con ocho votos a favor y cuatro en contra en la Sesión de Cabildo Ordinario No. 48,  según consta en el acta de cabildo con fecha de 28 de febrero de 2014.

 

 

 

 

 

 

 

 

Dos años después, el 1 de septiembre de 2016, se constituye la empresa «Productores Mineros El Tenayo Tlalmanalco» PROMINETT, S. de P.R. de C.V., bajo el aval notarial de Salvador Ximénez Esparza, Notario Público 176, con sede en Chalco. José María Alfaro Reyes es nombrado Presidente del Consejo de Administración y Delegado Especial de la empresa. En noviembre de ese año, el notario Ximénez Esparza emite una escritura pública en la que se protocoliza el contrato de asociación en participación para la explotación de materiales pétreos celebrada por PROMINETT en carácter de «Asociante» y el Ejido Tlalmanalco como «Asociado», representado este último por José María Alfaro Reyes, Domingo Villalba y Angélica García, presidente, secretario y tesorera, respectivamente. En dicho convenio, el Comisariado Ejidal otorga a PROMINETT ─ de manera exclusiva ─ la explotación y extracción de todo tipo de material pétreo de 84-5429.141 hectáreas del Tenayo.

A pesar de no contar con todos los permisos requeridos para explotar la mina, Alfaro Reyes autorizó la venta de material pétreo extraído del Tenayo, a la empresa Coconal, para ser utilizado en la construcción del NAICM.

La explotación del Tenayo es sólo una de las formas en que el Ejido Tlalmanalco obtiene recursos económicos. El aprovechamiento maderable, apoyos federales; así como, la propiedad y administración del parque ecoturístico «Dos Aguas» generan fuertes ganancias, que no necesariamente llegan a los ejidatarios.

José María Alfaro Reyes, actual presidente de la CNC Tlalmanalco, ha sido señalado por diversas irregularidades durante el tiempo que estuvo al frente de la dirigencia del ejido. En una rueda de prensa  ─ agosto de 2018 ─, el Ing. Jesús Javier Ramos Arreola, defensor del territorio y opositor a la construcción del NAICM, dio a conocer un fraude por 500 millones de pesos cometido en contra de los ejidatarios; asimismo, presentó los contratos por la venta de material pétreo extraído del cerro El Tenayo. Un mes después, Ramos Arreola fue asesinado.

La noche del 28 de septiembre, una persona tocó a la puerta de la casa del ingeniero, al abrir, le disparó en la cabeza. El activista murió minutos después, durante el trayecto al hospital. Antes de  morir, presuntamente interpuso una denuncia penal en contra de la administración de Alfaro Reyes. A quien fuera el presidente del ejido, también se le imputan otras denuncias: urbanización del ejido, amenazas, ecocidio y fraude; además, es señalado como el principal sospechoso por el asesinato de Jesús Javier Ramos.

Para Jesús Cervantes, la línea de investigación del asesinato del activista y defensor, debe estar centrada en la defensa que hizo del cerro del Tenayo. Ramos Arreola recibió amenazas, «su asesinato fue un mensaje de poder», denuncia.

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El 6 de agosto de 2012, la Dirección General de Operación Urbana señaló que con base en el Plan de Estructura Urbana y Usos de Suelo, integrado al Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Tlalmanalco vigente, publicado en la Gaceta del Gobierno, el Tenayo está localizado en una zona con uso de suelo de Bosque Protegido, lo que no permite la explotación y extracción de material pétreo. Además, la Actualización del Modelo de Ordenamiento Ecológico del Territorio del Estado de México ubica a la zona de interés en la Unidad de Gestión Ambiental, de uso predominantemente agrícola, y con política de conservación.

Sin embargo, la Dirección General de Ordenamiento e Impacto Ambiental, a través del oficio 212090000/DGOIA/RESOL/317/18, de fecha 10 de julio de 2018, respondió afirmativamente a la solicitud de evaluación en Materia de Impacto Ambiental del proyecto denominado «Aprovechamiento de la Mina de Materiales Pétreos Mina El Tenayo Segunda Etapa» promovido por José María Alfaro Reyes, representante legal de la empresa PROMINETT.

La autorización condicionada de 7,178 hectáreas del cerro el Tenayo contempla realizar actividades de explotación del banco de material pétreo a cielo abierto de arena, grava, tepetate y tezontle negro, por cinco años. La dependencia estatal señala que el estudio de interés plantea «llevar a cabo acciones para ahuyentar la fauna silvestre presente en las áreas a afectar, así como actividades de rescate, de aquellas de lento desplazamiento que son incapaz de salir por sus propios medios de las áreas de intervención».

La segunda etapa de aprovechamiento del Tenayo afectará a 3669 árboles de encino, según consta en el oficio emitido por la Dirección de Ordenamiento e Impacto Ambiental, de la Secretaría del Medio Ambiente estatal. El estudio presentado por PROMINETT plantea un programa de rescate de especies de flora, la cual iniciará con la identificación, marcado y finalmente la extracción y traslado a un área donde se instalará un vivero productivo o forestal.

Desde 2017, Octavio Ramos García asumió la presidencia del Comisariado Ejidal, y la destrucción del cerro continúa. En tres años, el Tenayo presenta un 40 por ciento de su superficie devastada, asegura Jesús.

Han transcurrido tres años desde que los integrantes de Salvemos al Tenayo iniciaron la férrea lucha por frenar la devastación de su cerro. Tres años en los que la corrupción e impunidad han consumido un cerro emblemático; sitio captador de agua; hogar de flora y fauna.

A lo lejos, el cuerpo del Tenayo luce la atrocidad amparada por la omisión y el silencio de las autoridades; y la avaricia que amenaza a un Santuario del Agua.

 

 

 

 


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