MANADA SAN: UN SANTUARIO CANINO EN TLALMANALCO

Escrito por el febrero 19, 2020

Tomasa es una perrita rottweiler, vivía en un taller mecánico en Tlalmanalco. Las personas que la tenían decidieron cortarle una pata para evitar que se saliera, ya que a Tomasa le gustaba salir a la calle. Actualmente Tomasa se encuentra en el albergue Manada San. Así como ella, muchos perros abandonados o maltratados han encontrado un refugio.

Manada San es un albergue donde habitan 330 canes rescatados, todos con una historia parecida a la de Tomasa: abandono y maltrato, pero siempre manteniendo las ganas de vivir y dar amor.

El refugio -ubicado en Tlalmanalco, Estado de México- alberga a perros de distintas razas y tamaños. Con una hectárea de terreno, Manada San es un hogar temporal donde los canes tienen comida y juguetes; camas y cuidados, pero sobre todo el cariño de las personas que ahí laboran y el de los voluntarios que apoyan para que este santuario canino continúe con la encomienda.

Dar una nueva oportunidad a 330 “chaparros”, como cariñosamente Alberto Sánchez, integrante de la Manada, llama a los peludos habitantes, no es tarea fácil. Así, las cuatro personas que se dedican al sostenimiento del espacio buscan formas para brindar los cuidados necesarios que requieren los inquilinos, lo mismo buscar los recursos para comprar los más de nueve bultos de croqueta que comen al día; o estar al pendiente de las vacunas o bañarlos o jugar con ellos.

Alejandra trabaja en Manada San, se encarga de bañar, pasear y fotografiar a los más de 300 perros que habitan el terreno. En una de las áreas del refugio hace gala de su buena memoria: “¿quieren que les diga el nombre de los perros?” Inicia el pase de lista: “Piolín, Scooby, Fernanda, Las chicas súper poderosas […]”. Cada uno de los 330 chaparros tiene nombre, “eso les da una identidad”, refiere Ale, y continúa: “lo que me motiva a seguir aquí es el amor que le tengo a los animales, afortunadamente tengo tiempo para atenderlos y darles una buena vida”. Para Ale, el apoyo de la comunidad y de los voluntarios es importante, pero no solo la aportación en especie o efectivo; sino con el cariño que pueden brindar a la manada.

 “Nos interesan los voluntarios que vienen a jugar con los perros, la limpieza nosotros la podemos hacer, pero nos falta tiempo para jugar con todos”, señala.

Priscila es la fundadora del lugar, además de recaudar fondos, rescatar perros y buscar donaciones, “tiene un corazón enorme”, dice categórico Alberto.

 “Hace trece años conocí a Priscila. Tenía 13 perros y desde un inicio tenía esa chispa, es como una enfermedad, se va pegando y una de las cosas que hace que uno siga es la mirada de los perros, la manera en que cambia desde que los rescatas hasta que los adoptas”, cuenta emocionado el activista.

La manada ha rescatado a más perros de los que tiene actualmente bajo su resguardo. El 98% de los canes del albergue están esterilizados.

Hace algunos días se registró un incendio en el refugio, de acuerdo a Alberto, al ser un terreno grande, y gracias a la pronta respuesta de las personas que apoyan cuidando el albergue, las llamas no alcanzaron el lugar donde se encuentran los animales.

“El terreno es muy grande, la mitad de enfrente tiene las cabañas y casas de los perros; la otra mitad, consiste en pasto y árboles donde los animales suelen jugar.  El fuego inició en la parte de atrás y lo primero que hicimos fue resguardar a los animales; luego, apagar el fuego”.

Entre las afectaciones resultado de esta conflagración, se encuentran 150 metros cuadrados de áreas verdes y material de construcción y polines que habían sido donados para las casas, por lo que ahora piden apoyo para resolver el caso y prevenir otras situaciones de riesgo debido a que esta es la quinta vez que atentan contra el albergue, aseguró.

No hay recurso que alcance, los integrantes de la Manada lo saben, de ahí la ardua labor emprendida por ellos. La relación con el ayuntamiento municipal es complicada “una vez, nos pidieron hacer un convenio, Tlalmanalco iba a recibir el nombre de “Pueblo mágico” y nos llamaron para llevarnos a los perritos de la calle; a cambio, sólo recibimos una malla oxidada y tres kilos de alimento para nueve perros recogidos, entonces decidimos no volver a acordar nada con ellos” sentencia, Alberto.

Manada San es una asociación civil que apoya a perros en situación de calle, su trabajo comunitario se basa en los cuidados y cobijo que proporciona a los canes. Esta organización solicita apoyo para continuar con esta labor: donaciones de alimento, cobijas, lonas, material de construcción, casas para mascotas o dinero en efectivo.

Otras formas para apoyar son las adopciones de algún perro del albergue; otra, a través del programa de apadrinamiento. Los padrinos eligen un perro y contribuyen con una aportación económica, o bien, proporcionando alimento, ya sea, cada semana, a la quincena o mensualmente, la intención es lo que cuenta: “darles una patita a los perros”.

Nuestra manada, no entrega perros entrenados, ni recluta perros para algo, sólo tenemos y entregamos perros equilibrados, un perro que te va a querer, un perro que te va a proteger, lo único que necesitamos son patitas de ayuda” agrega, Alberto.

Esta asociación tiene una política de puertas abiertas, todas las personas pueden conocer las instalaciones del albergue; además, el trabajo voluntario que ahí se realiza. Si estás interesado en apadrinar, adoptar o apoyar, puedes contactarlos a través de su página de Facebook: Manada San o al número: 55-69-76-59-45.

 

 

 

 

 

 

Fotografías: Adair Lima y Alfredo Valencia

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Opiniones
  1. RENE   /   junio 26, 2020, (17:24)

    esto demuestra mucha humanidad por parte de ustedes y conciencia de la naturaleza, para hacer esto se necesita ser un ser humano muy especial, Con sentimientos extraordinarios, en verdad, FELICIDADES!!! los visitaré pronto, cuando termine la falsa pandemia

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