Chalma Tetlalcolulco: la casa señorial de la luciérnaga

Escrito por el julio 27, 2020

“Tetlalcolulco es el lugar sagrado de Santa Isabel Chalma, en Amecameca. Es el nombre de nuestra cascada donde temperos, graniceros y brujos asisten al santuario, cuenta Nicandro Aguilar, comunero y presidente del Ecoparque Chalma Tetlalcolulco.

Con la temporada de lluvias, en Amecameca da inicio la Ruta de las luciérnagas, una tradición en la que año con año, distintos parques ecoturísticos se preparan para recibir a este pequeño insecto bioluminiscente. Bosque Esmeralda, Ecoparque Chalma Tetlalcolulco y Rancho del Valle Ecoparque son las tres empresas locales encargadas organizar y abrir sus espacios a esta ruta. Tres santuarios naturales en los que el avistamiento de la Photinus Palaciosi es posible gracias a los cuidados y reforestación de estas áreas naturales.

Las tierras comunales de Santa Isabel Chalma tienen una extensión mayor a las 980 hectáreas de bosque que integran este ecoparque.

En Chalma una de nuestras prioridades es el turismo, la comunidad es cien por ciento forestal y somos afortunados por tener de las maderas más finas en la región: pino, oyamel, roble y cedro blanco”, señala don Nicandro.

Mientras caminamos hacia el mirador, espacio desde donde se puede contemplar la majestuosidad de los volcanes, don Nicandro relata que son 91 comuneros y 30 encargados de este centro natural. El bosque de Chalma lleva 21 años siendo reforestado. De acuerdo al Presidente del ecoparque, los comuneros son uno de los pueblos que tiene sus títulos primordiales.

Tenemos en custodia los libros originales y afortunadamente contamos con el apoyo de dependencias estatales y federales como PROBOSQUE. Estas dependencias nos apoyan para hacer brechas cortafuegos, chaponeo y reforestación”.

Durante los meses de junio, julio y principios de agosto, las luciérnagas se aparean, logrando un aumento de población año con año. Este ritual de apareamiento trae consigo que las tierras comunales de Tetlalcolulco se iluminen.

En 2018 Chalma se hizo parte de la Ruta de las luciérnagas. Con ayuda de Bosque Esmeralda hicimos nuestro proyecto para establecernos como ecoparque y al ver la cantidad de insectos bioluminiscentes que tenemos, decidimos ser parte de esta ruta”, agrega don Nicandro.

300 de 980 hectáreas de este parque resguardan a la luciérnaga, por lo que en temporada de lluvias reciben a cientos de visitantes para hacer un recorrido.

Citamos a la gente a las 19:30h en la plazuela de Chalma. Vamos por ellos y los guiamos al ecoparque, el avistamiento comienza a las 20:00h y durante 40 minutos, cinco personas vamos apoyando al guía: dos compañeros al inicio, dos en medio y uno atrás, para evitar que los visitantes se atrasen o pierdan”

 

Tetlalcolulco, el Lugar Sagrado se ilumina

 

Sean ustedes bienvenidos a la Casa Señorial de la luciérnaga en Chalma Tetlalcolulco, se escucha en la profundidad del bosque. Arturo Marroquín, guía de este ecoparque, da la bienvenida a los visitantes. “Antes de iniciar el recorrido es importante conocer más sobre la luciérnaga”, agrega el guía e inicia con la explicación sobre la evolución del insecto.

Con sólo cien días de vida, la photinus palaciosi realiza un espectáculo de apareamiento, en el que las luciérnagas macho cortejan a las hembras.

Las hembras de esta especie no desarrollan alas, se quedan en la tierra o las hojas y por cada luciérnaga hembra hay de ochenta a cien machos pretendiéndolas, lo que observamos es una forma de cortejo. De 20:30 a 21:00h, las luciérnagas brillan con el objetivo de aparearse, en cuanto eligieron a su pareja, las luces se apagan. La cópula de las luciérnagas va desde las 22:00 hasta las 05:00h, logrando poner cien huevecillos” explica el guía.

Durante el recorrido, los visitantes forman una fila y avanzan poco a poco, realizando algunas paradas para apreciar el espectáculo luminiscente. Después de 40 minutos, las luces comienzan a apagarse. Los visitantes regresamos al punto de inicio, ahí, Arturo Marroquín se despide y pide no olvidar el brillo que nos regalaron las luciérnagas.

Nuestro recorrido debe dejarnos algo para nuestro corazón y pensamiento, estos insectos nos dan dos enseñanzas: la luciérnagas tienen una vida triste: nacen solas, sufren al crecer y mueren de hambre, pero a pesar de su trágica vida, nunca dejan de brillar; la segunda, es que ellas brillan cuando se enamoran, así que enamórense, amen y nunca dejen de brillar”, dice.

Derivado de la contingencia por Covid-19, este año cada ecoparque sólo pudo albergar el 30 por ciento de su capacidad, sin embargo, la ruta de las luciérnagas fue uno de los pocos eventos no cancelados.

En Amecameca, la temporada de luciérnagas es ya una tradición acompañada de recorridos, avistamiento, senderismo y campismo. Cada ecoparque trabaja para conservar sus espacios y brindar nuevos atractivos a los visitantes, respetando siempre el bosque.

Ahora sólo contamos con trucheros, senderismo, parajes, una cascada y la ruta, pero en el futuro, esperamos hacer cabañas y puentes colgantes con la intención de convertirnos en un centro turístico”, asegura don Nicandro.

Este año, los tres ecoparques incluyeron la etiqueta digital #Viajar para conservar, para invitar a la personas a visitar los santuarios naturales de la luciérnaga, y de esta forma seguir cuidando y preservando los espacios.

“Queremos invitar a la población y turistas a venir a estos bienes comunales, practicar senderismo y disfrutar del bosque”, concluye el presidente del Ecoparque Chalma Tetlalcolulco, santuario de la luciérnaga.

Texto: Yolotzin Hernández
Fotografías: Erick García
Entrevistas: Verónica Galicia y Alejandrina Jiménez

 


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